Hinchada estoy, de amor, amor del bueno, que te ruboriza al pensar en él, que te ruboriza al ver al causante, al escucharle, al ser, contigo o sin ti, este amor, es puro, tanto que es palpable, como un par de mejillas regordetas, mejillas ruborizadas, de un rojo vivo, un rojo volcánico, a punto de estallar, de desbordarse, hinchada estoy, de este amor, que es mío, mío, sólo mío, y ni una pizca doy.